El comportamiento siempre está ocurriendo; por lo tanto, nuestros perros siempre están aprendiendo. Cada acción tiene una consecuencia positiva o negativa. Cuando se produce una consecuencia positiva, es más probable que nuestros perros repitan el comportamiento. Si se produce una consecuencia negativa, es menos probable que nuestros perros repitan el comportamiento. Por ello, podemos encontrar muchas buenas oportunidades para enseñar a nuestros perros. El problema es que, como seres humanos, a menudo pasamos por alto las oportunidades de reforzar un comportamiento deseado, pero solemos fijarnos en las indeseables. Lamentablemente, esto suele llevar a que nuestros perros reciban muchos más castigos y muchos menos refuerzos positivos.

Dado que tendemos a centrarnos en los «comportamientos problemáticos» e ignoramos los «comportamientos deseados», tenemos que enseñarnos a cambiar nuestro enfoque. El primer paso es enseñarse a sí mismo a buscar las cosas «buenas» que hace su perro. Cuando empiece a ver estos comportamientos deseados, puede empezar a reforzarlos con elogios verbales, una mascota o una golosina. Cuanto más se ofrezcan consecuencias positivas para estos comportamientos, más probable será que se fortalezcan. Si observa un comportamiento no deseado, puede ignorarlo (si es seguro hacerlo) o puede redirigir a su perro para que haga otra cosa. Probablemente descubrirá que su perro ofrecerá con gusto los comportamientos deseados más que los indeseados porque le gusta la consecuencia positiva. Con el tiempo, el comportamiento deseado se convertirá en un hábito y su refuerzo podrá ser intermitente.

La gente me dice a menudo que no tiene tiempo para entrenar a su perro. Sin embargo, si entrenamos a nuestros perros «en el momento», no necesitamos reservar «tiempo de entrenamiento». Me gusta incorporar el entrenamiento en diversas actividades cotidianas. Por ejemplo, les pido a mis perros que se sienten antes de entrar en la casa desde el patio trasero, les pido una variedad de comportamientos (sentarse, bajar, girar, retroceder) antes de darles de comer y les pido que se sienten o bajen antes de lanzar la pelota cuando estamos jugando a buscarla. Cuando mis perros están durmiendo en sus camas, a menudo les susurro «buen chico o chica», trato de darles suficiente atención para que se refuercen pero no demasiado para que se levanten.

Prestando atención y reforzando los comportamientos que le gustan, no sólo va a tener un perro bien educado, sino que también va a mejorar su vínculo. Al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta un poco de alabanza y aprecio.

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