Nuestras vidas están muy ocupadas y a veces parece que no hay tiempo para entrenar al perro de la familia. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Los estudios han demostrado que los perros aprenden mejor con sesiones de entrenamiento cortas (de 3 a 5 minutos). Teniendo esto en cuenta, no es necesario planificar una sesión de entrenamiento de 30 minutos, sino que basta con incluir el entrenamiento en la rutina diaria.

Un paso sencillo es hacer que su perro se siente o se acueste antes de darle una golosina o una caricia. También puede enseñar a su perro a sentarse cuando se acerque a usted (esto también puede prevenir o detener a su perro si tiene un problema de salto). Hay muchos programas de formación populares que fomentan esta práctica, como «Aprende a ganar», «Nada en la vida es gratis» o «Di por favor». Todos estos programas convierten la interacción diaria con nuestros perros en oportunidades de formación. Cuando estos comportamientos deseados son «recompensados» con cosas positivas (que los perros disfrutan) los comportamientos se repetirán. Además, cuanto más constante sea usted, más rápido aprenderá su perro.

La próxima vez que vaya a alimentar a su perro con una comida o una golosina, o que vaya a rascarle detrás de las orejas, haga que se siente o que haga otro comportamiento deseado primero y, con el tiempo, hará el comportamiento automáticamente. Elimine el estrés del entrenamiento y hágalo divertido.

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