Es importante que intentes ver las cosas desde la perspectiva de tu perro y que tengas compasión y empatía con él. Estar en un nuevo hogar o en un nuevo entorno puede ser aterrador y confuso. Es muy importante tener paciencia y no forzarles a una situación de miedo. Espero que disfrutes de este extracto del libro y que encuentres esta información útil. ¡Para continuar leyendo, consulta «La evolución del adiestramiento de perros» de Shannon Coyner en Amazon!

Como humanos, solemos sentir algo de estrés al trasladarnos o permanecer en lugares nuevos, pero tenemos una ventaja sobre los perros. Tenemos un lenguaje verbal (que otras personas conocen la mayoría de las veces), por lo que podemos preguntar dónde está el baño o verbalizar una molestia. Nuestro cerebro también nos permite planificar el futuro y leer las señales para saber dónde estamos. Un perro adiestrado puede tener cierta ventaja si entiende cosas como «siéntate», «abajo», «ven», «vete al baño», pero, si los nuevos humanos con los que vive no utilizan las señales correctas (o las palabras que el perro entiende) es como si no supiera nada. Además, algunas de nuestras reglas humanas son arbitrarias, incoherentes y cambian de una situación a otra. Se supone que debemos mantener el silencio en un tipo de edificio (iglesia o biblioteca), pero somos ruidosos en otros (en los bares o en una fiesta). A algunas personas hay que saludarlas con un abrazo, pero a otras hay que darles la mano. Estas reglas son confusas para los humanos, así que ¿cómo esperamos que los perros las cumplan?

Nuestra incapacidad para ver las cosas desde la perspectiva de los perros hace que muchas personas interpreten erróneamente los comportamientos caninos como agresivos o dominantes. Una vez consulté a una familia que pensaba que su perro se estaba volviendo agresivo o dominante. El Cocker Spaniel, Joe, atacó a otro perro que entró en su patio trasero con el vecino de mi cliente. Mientras hablábamos del perro que entraba en el patio trasero de Joe, me enteré de que la perra era conocida por Joe porque le ladraba cuando se veían en los paseos. Cuando el vecino entró en el patio trasero con el perro, Joe se asustó, lo que inició el altercado. El otro perro no sufrió daños. Después de comentar el suceso, quedó claro que Joe respondió de forma similar a como respondería un humano si un vecino poco amistoso se colara en el patio sin ser invitado. La gente ha disparado a otras personas por este mismo delito.

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